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Learning Spanish for CFL exam is different from learning language for day to day work as a diplomat. Most of the time diplomats require language for daily conversation with locals,understanding the culture of the place,interpretation for senior officials during meetings, giving speeches,interviews or conducting press conferences.Ability to read newspapers,magazines and write e-mails and official communication.

CFL exam on the other hand is more theoretical where candidate is expected to write a Essay,short notes,making sentences using idioms and phrases and translation of text from Spanish to English and vice versa.

Strategy for mastering the language is to have strong base of grammar and vocabulary.First 6 months the concentration should be on what is taught in the classes and trying to learn the basics.Once the basics are learnt one can start working on one's own to increase listening comprehension and spoken fluency.


This web page is an attempt to bring together all the resource material for CFL Exam,and helping new language trainee officers by saving their time in finding material for CFL Exam.

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Wednesday, 15 July 2009

La mujer en la sociedad de hoy

La mujer en la sociedad de hoy

Aunque en los últimos años hemos avanzado de manera sustancial en el objetivo de conseguir la integración plena de la mujer en la vida social, laboral, empresarial, etc..., lo cierto es que ésta sigue siendo, a pesar de los avances, una de las principales deficiencias de la sociedad española de fin de siglo.


Debemos proseguir en lograr la igualdad real de las oportunidades de la mujer. Conciliar maternidad y trabajo es un objetivo que exige nuevas medidas de apoyo por parte de los poderes públicos. Constituirá atención preferente el fomento de las oportunidades de la mujer que vive en el mundo rural.


Nos comprometemos a seguir impulsando la igualdad entre las mujeres y los hombres, promoviendo para ello cuantos cambios sean precisos hasta alcanzar un modelo de sociedad donde todos tengamos las mismas oportunidades en condiciones de igualdad. A tal fin, entre otras medidas, llevaremos a cabo las siguientes actuaciones:


Nuestros objetivos en el área de la Mujer:

* Lucha contra la violencia de género en el ámbito familiar. Impulsar acuerdos para la prestación de servicios de ayuda, tele-asistencia, orientación y atención jurídica, psicológica y socio-laboral.

* Conciliación de la vida familiar y laboral¡ desarrollando medidas específicas, dentro de los ámbitos competenciales propios de la Corporación local, impulsando la colaboración entre los Servicios Públicos de Empleo y la Administración Local y fomentando la creación de servicios de proximidad para la atención de niños y mayores.

* Incorporación y promoción de la mujer en el mercado de trabajo con medidas para mejorar la ocupabilidad femenina (acciones de orientación, formación ocupacional, contratación de interés social, programas mixtos de empleo-formación y apoyo al autoempleo ó a la generación de proyectos empresariales) y apoyo a la contratación de mujeres.

* Facilitar la incorporación de la mujer al mercado laboral para lograr su independencia económica, mediante una coordinación efectiva y el desarrollo de convenios de colaboración con la Comunidad Autónoma, INEM y empresas privadas, en el marco de una estrategia global de apoyo a la incorporación de las mujeres al mundo del trabajo (sin detrimento de otros colectivos desfavorecidos).

* Fomento de la incorporación femenina a la vida empresarial local.

* Atención y asesoramiento jurídico en materia de separación, abandono, malos tratos, abusos...

* Favorecer en la medida de lo posible la incorporación o reincorporación de las madres de más de 35 ó 40 años al mercado laboral.

* Adopción de programas y fomento de ayudas a asociaciones para la mejora de la situación femenina en zonas marginales.

* Cooperación con el área de Sanidad para la prevención de embarazos no deseados, así como la adopción de una comprometida política de ayuda a madres jóvenes.

* Propiciar un cambio de mentalidad desde la escuela, con la adopción de programas de formación no-sexista y procurando una educación igualitario y no discriminatoria que dé como resultado una igualdad real de oportunidades entre nuestros jóvenes independientemente de su sexo.

* Adopción de programas y campañas de formación de mujeres de medios rurales.

* Llevar a cabo una coordinación efectiva con la Policía Local para adoptar las medidas pertinentes en casos de malos tratos conyugales, problema que los conservadores estiman que es intolerable en una sociedad madura y avanzada. El primer paso para su total y definitiva erradicación pasa por propiciar la independencia económica y el autoempleo de las mujeres, así como el apoyo de las Instituciones a las mujeres que padezcan problemas de este tipo.

* Adoptaremos las medidas necesarias para evitar la grave discriminación (que en algunos casos roza la explotación) que la mujer sufre en el ámbito de la contratación laboral no legalizada (economía sumergida).

1. Trabajo de las mujeres

El trabajo desempeñado por las mujeres ha tenido una importancia vital desde la prehistoria, aunque su contribución a la economía ha variado dependiendo de la estructura, las necesidades, las costumbres y los valores sociales. En la prehistoria, las mujeres y los hombres participaban a partes iguales en la caza y en las búsqueda de alimentos. Cuando se desarrollaron las comunidades agrícolas, y por lo tanto el surgimiento de los asentamientos humanos, el trabajo de la mujer quedó relegado a las tareas del hogar. Preparaban los alimentos, elaboraban la ropa y diversos utensilios, se ocupaban de la crianza de los niños, pero también ayudaban a arar la tierra, recoger las cosechas y atender a los animales. A medida que se fueron desarrollando los centros urbanos, las mujeres vendían o intercambiaban bienes en los mercados.

Las mujeres han trabajado por necesidad económica; las mujeres de menor nivel económico trabajaban fuera de casa, ya sea que estuvieran casadas o solteras, sobre todo si el sueldo de sus maridos no permitía mantener a toda la familia El trabajo remunerado de las mujeres ha sido análogo a sus labores en el hogar, a ser madre de sus hijos, a cuidar de la casa y de la familia. Aún trabajando, las mujeres han seguido responsabilizándose de la crianza de los hijo.

Desde el punto de vista histórico, la remuneración percibida por las mujeres ha sido inferior a la de los hombres, y han desempeñado tareas que recibían menor reconocimiento material y social. En los países industrializados se están produciendo una serie de cambios tímidos aún, pese a que incluyen una mayor proporción de mano de obra femenina en la fuerza de trabajo; una disminución de las cargas familiares (debido tanto al menor tamaño familiar como a los avances tecnológicos que facilitan las tareas domésticas); mayor nivel cultural de las mujeres y un mayor nivel salarial, así como tareas de mayor responsabilidad para las mujeres, que se emplean por motivos económicos y personales. Desde una estimación estadística, sin embargo, todavía no han alcanzado la igualdad salarial ni los puestos de mayor responsabilidad en ningún país.

2. La mujer trabajadora en la actualidad
Aunque las mujeres representan más de la tercera parte de la fuerza laboral mundial y producen más del 70% de los alimentos de África, su trabajo se sigue limitando a ciertos campos profesionales en los que no se requiere una alta preparación y que suelen ser actividades mal remuneradas. Sin embargo, según los datos de la Organización Internacional del Trabajo, a medida que los países se van industrializando las mujeres mejoran su categoría profesional.

2.1. Los países industrializados El empleo de mujeres en Europa, Estados Unidos y Japón es muy similar. Antes de 1990 la participación de la mujer en Alemania Occidental (ahora parte de la reunificada República Federal de Alemania), era del 38%, y del 55% en Suecia. En España el porcentaje es mucho menor, debido a la tardía incorporación de la mujer al mercado laboral. En casi todos los países industrializados existe una legislación relativa a la igualdad de oportunidades y a la protección de la mujer en el trabajo. La negociación colectiva se utiliza con más frecuencia en Europa que en Estados Unidos para mejorar las condiciones laborales de las mujeres.

Las políticas de empleo en la Europa del Este y en los países de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) con regímenes comunistas partían de la creencia de que la mujer tenía tanto el derecho como el deber de trabajar. En 1936 la Constitución soviética señalaba que no se podía legislar en contra de la igualdad de la mujer. La URSS y sus aliados promulgaron leyes a favor de la protección de menores, la educación, la salud y las actividades lúdicas. Según distintas estimaciones, en las décadas de 1970 y principios de 1980 el 85% de las mujeres soviéticas entre 20 y 55 años trabajaban fuera de casa; en la Alemania del Este el número de mujeres asalariadas superaba el 80%. Aunque participaban más en el mercado laboral que las mujeres de Occidente, las trabajadoras de Europa del Este también se ocupaban de tareas que requerían poca calificación y casi siempre en cargos de menor responsabilidad que los de los hombres. Por ejemplo, en Bulgaria el 78% de los trabajadores del sector textil eran mujeres, pero sólo el 25% contaban con la categoría de ingenieros; para la Unión Soviética estas cifras eran del 74 y el 40% respectivamente. Aunque no se fomentaba el empleo a tiempo parcial, el 50% de las mujeres casadas trabajaban sólo una parte de la jornada. Los estados comunistas defendían que debía pagarse igual salario a igual trabajo, pero eran pocas las mujeres que alcanzaban lo más alto del escalafón. Sin embargo, la exactitud de estas cifras ha sido puesta en duda tras la caída de los regímenes comunistas en Europa y Euro Asia, aunque quizá sea cierto que las mujeres de estos países disfrutaban de una mayor igualdad salarial y un número superior de oportunidades que las mujeres occidentales. Sin embargo es interesante observar la evolución de la situación cuando desaparezcan las industrias estatales y los sistemas de seguridad social en los países de Europa central y del Este.

Entre los países occidentales, Suecia es el único país que ha logrado una mayor igualdad laboral para las mujeres. Durante las dos últimas décadas los ingresos salariales medios de las mujeres han pasado del 66 al 87% de los ingresos de los hombres. Al mismo tiempo, el Gobierno sueco ha emprendido una reforma de los libros de texto, la educación de los padres, la protección de menores, las políticas de impuestos y la legislación relativa al matrimonio y al divorcio para fomentar la igualdad de la mujer en el mercado laboral, al tiempo que se reconocen las necesidades específicas de las madres trabajadoras. Se crearon programas de ayuda y asesoría para las mujeres que se reincorporaban, tras un periodo de maternidad, al mercado de trabajo. Otros países europeos han analizado el modelo sueco, y algunos están adaptando los programas de ayuda a sus políticas de bienestar, aunque el costo económico de la adaptación del sistema de bienestar sueco es un obstáculo importante para conseguir estos cambios.

Japón, el país más industrializado de Oriente, conserva algunas de sus tradiciones hacia la mujer. La participación de las mujeres en el mercado laboral es algo menor que en los países occidentales, pero la mujer suele dejar su trabajo de forma concluyente cuando tiene hijos, a pesar de que el alto porcentaje de educación en Japón hace que exista un elevado número de mujeres con estudios superiores. Se ha creado una legislación relativa a la igualdad de oportunidades para garantizar y fomentar el empleo de las mujeres en tareas diferentes a las reservadas según la tradición a la mano de obra femenina (empleos mal pagados, entre los que predominan las tareas de secretaría y administración) pero el promedio de mujeres que desempeñan altos cargos, tanto en el sector privado como en la administración pública, sigue siendo menor que el registrado en algunos países occidentales.

En Corea del Sur y Singapur, y en otras economías jóvenes en el plano industrial del Sureste asiático, se han creado —gracias al desarrollo de sus economías— nuevas oportunidades laborales para las mujeres. En Corea del Sur la presencia de la mujer en el mundo laboral es más reducida que en Japón; en los demás países de esta zona la presencia femenina es aún menor. Las actitudes paternalistas tradicionales, la importancia de la familia en las diferentes religiones confucionistas y el predominio del islam en algunas zonas tienden a disminuir el estatus y la presencia de la mujer en el mercado laboral. Sin embargo, el crecimiento económico ha permitido que las mujeres puedan desempeñar cargos y cobrar salarios que nunca antes habían podido imaginar. Además, estos países son los primeros interesados en impedir que las limitaciones de la tradición reduzcan su potencial creación de riqueza.

2.2. Países en vías de desarrollo Algunas regiones de África, Asia, Oriente Próximo y América Latina siguen soportando economías agrícolas pobres. La mayoría de las mujeres trabajan en el campo y en los mercados o acarreando combustible y agua en largas distancias, pero su contribución económica sigue sin ser reconocida. Sin embargo en los últimos años cada vez más mujeres se incorporan a las actividades productivas con el desarrollo de los centros urbanos y la mayor educación en muchos países en vías de desarrollo. En los países africanos, en cambio, destaca el elevado porcentaje de la participación femenina en la fuerza laboral, pero su trabajo se limita a tareas agrícolas de subsistencia. A medida que la población se ha desplazado a las ciudades en busca de mayores ingresos, la mujer ha quedado relegada a permanecer en el campo como principal sostén de la familia.

El Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD) ha definido un "paquete de medidas para la enseñanza básica", imprescindible para mejorar la preparación de hombres y mujeres en los países menos industrializados. Entre esta serie de medidas destacan la alfabetización básica, la elección de las preferencias vocacionales, la planificación familiar, el fomento de la salud y la higiene, la protección de menores, la nutrición y el conocimiento de la participación cívica. El analfabetismo es mayor entre las mujeres que entre los hombres. Incluso en los países en los que se han logrado avances hacia la igualdad, los problemas como la elevada tasa de desempleo afectan negativamente al colectivo femenino. En estos países se ha logrado un relativo progreso para ampliar las oportunidades laborales de las mujeres, que siguen sin tener un acceso igualitario a la educación, los programas de formación profesional o los préstamos y facilidades financieras, sobre todo en las áreas laborales imprescindibles para el crecimiento de una economía retraída o atrasada.

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